Tejidos inteligentes: La tecnología detrás de las prendas
Los llamados textiles inteligentes, como muchos productos e innovaciones, deben su rápido desarrollo a las industrias aeroespacial y militar, que han pasado décadas invirtiendo en encontrar soluciones a diversos problemas, incluidos aquellos en condiciones ambientales extremas. Estas inversiones han propiciado el surgimiento de dos áreas diferenciadas: Textiles de Utilización Técnica (TUT) y Textiles Inteligentes y Tejidos Interactivos (SFIT).
Los textiles técnicos supusieron un importante salto cualitativo. Podríamos definirlos como aquellos que están destinados a un uso o aplicación concreta donde se requieren propiedades técnicas especiales, como resistencia mecánica, resistencia al calor, resistencia a los rayos ultravioleta o infrarrojos, aislamiento… En gran medida, podemos considerarlos verdadero. predecesores de los textiles.
Por otro lado, encontramos los textiles inteligentes, también llamados tejidos funcionales, activos o interactivos. Como primera aproximación, los textiles inteligentes son aquellos que cambian su naturaleza y algunas propiedades debido a la inclusión de dispositivos electrónicos o materiales inteligentes; Para conseguir estos resultados trabajan en combinación con otras tecnologías como la nanotecnología, la microelectrónica o la biotecnología.
De hecho, dependiendo de sus actividades, actualmente podemos encontrar tres generaciones de textiles inteligentes completamente diferentes:
• Textiles inteligentes pasivos: Son la primera generación de textiles inteligentes que sólo pueden detectar condiciones ambientales o estímulos externos.
• Active Smart Textiles: Va incluso más allá ya que tiene la capacidad de sentir y reaccionar ante una determinada situación.
• Textiles ultrainteligentes o altamente activos: esta tercera generación de textiles no sólo puede detectar y responder, sino también adaptarse a las condiciones y estímulos ambientales.
De manera similar, podemos lograr textiles inteligentes utilizando fibras inteligentes para producir tejidos que respondan a un estímulo específico, como el sudor; o también para darle al tejido un acabado final que aporte la funcionalidad que requerimos. A continuación, echemos un vistazo rápido a algunos de los tipos de textiles inteligentes que podrían tener aplicaciones más amplias en nuestras operaciones.
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